Cd. de México (07 mayo 2020).- Los cuatro trabajadores de Comercializadoras de Carnes Espinoza no atienden a clientes que no porten cubrebocas, limpian con desinfectante el dinero que reciben y dan a los compradores y las entregas que realizan a domicilio las rocían de alcohol para impedir la expansión del Covid-19.

En medio de las crisis económica y sanitaria, la carnicería, ubicada en el Mercado del Centro histórico de Coyoacán, en calle Malintzin, ha incrementado sus ventas.

Los trabajadores tienen puesto cubrebocas N95 y goggles, ofrecen productos de res y cerdo, como costilla, cecina, arrachera, tocino y carne para hamburguesas, además de cortes.

Al día, atienden en promedio de 75 a 90 clientes tanto en el local como a domicilio.

En los pedidos que llevan a casas, un repartidor lleva la carne envuelta en bolsas, van en bicicleta o motocicleta al Centro de Coyoacán y a las colonias Portales, Del Valle e Insurgentes Sur.

«Mi producto va limpio, va desinfectado, desde un arranque de esta epidemia, mis clientes lo han visto y han seguido viniendo, mis clientes no se han ausentado de la compra, al contrario, han incrementado por medio de recomendaciones», narró Rubén Espinoza, encargado del negocio.

Javier Ogarrio, Presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado, cuestionó que autoridades no den un mismo trato a supermercados y a los mercados de la Capital, pues a las grandes cadenas no les restringen la venta de artículos no esenciales.

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